¿Cómo podrías mejorar algo si no sabes realmente lo que estás haciendo en el presente? A veces, puede que te des cuenta de que no estás completando todos tus proyectos, pero aún no sabes el por qué. ¿Esto te suena familiar? Hace algún tiempo, hablé con un cliente que, después de monitorear sus comportamientos presentes, logró identificar un factor que entorpecía su productividad: las interrupciones.

¿Te pasa que muchas personas te buscan todos los días para preguntarte si “tienes un minuto”? Piensa en el último día que estuviste en la oficina. ¿Tuviste que dejar lo que estabas haciendo para concentrarte en lo que era importante para otra persona? Muchas veces puede que comiences a pensar en lo que podrías estar haciendo en lugar de escuchar las preguntas, quejas o problemas de otra persona. Como resultado, perderás tu concentración, tu tiempo, y probablemente no podrás brindarle a tu colega/director/miembro de tu equipo una respuesta sensata.

A medida que avanzas en tu camino hacia trabajar más inteligentemente y pensar en grande, necesitarás cambiar algunos de tus comportamientos actuales, pero primero necesitas identificar los hábitos que ya tienes. Aunque existen múltiples factores que puedes monitorear, te sugiero que comiences con los siguientes:

  • ¿Cuántas veces te interrumpieron?
  • ¿A qué hora llegaste a la oficina o lugar de trabajo?
  • ¿En qué momento te tomaste un descanso de media mañana?
  • ¿Cuántos minutos (u horas) pasaste lejos de tu escritorio asistiendo a reuniones?
  • ¿A qué hora te fuiste a tu hogar?
  • ¿A qué hora te fuiste a dormir?

La información que obtendrás a partir del estudio de estos factores servirá como respaldo mientras implementas los cambios a tus hábitos actuales. Déjame compartir contigo un ejemplo de un campo profesional diferente. Hace varios años tuve la oportunidad de visitar el Centro de Entrenamiento Olímpico de los Estados Unidos (USOTC), y conocer a dos atletas Olímpicos. Lo que aprendí de esta experiencia constituye la base de algunas de las actividades que sugiero en mi libro (www.wmck.co/thebetterbook), y que compartiré contigo a través de los artículos en este blog. Mientras estaba en el USOTC, conocí a un lanzador de disco.

Él me contó acerca del ejercicio de “entrenamiento visual” que hacía. Entrenaba su mente para que anticipe la victoria, el éxito. Este es el poder de la visualización. Aunque no pude hablar con el otro atleta, un gimnasta, tuve la oportunidad de verlo realizar una rutina frente a sus entrenadores. Después de hacer un vuelo impecable, noté que tenía una serie de sensores electrónicos adheridos a su cuerpo. La guía de esa excursión me dijo que los usaban para medir su desempeño, y para tomar decisiones con respecto a su entrenamiento: qué quitar, qué minimizar, y qué dejar de hacer por completo.

Puede que tú también sientas que eres un “atleta corporativo” a veces, cuando tu desempeño se pone a prueba constantemente. Así que te invito a tomarte los próximos 5 minutos para intentar completar las consignas que mencioné más arriba con la información que se pide.

Recuerda, antes de que puedas cambiar tus hábitos para trabajar de forma más inteligente, necesitas saber con exactitud qué estás haciendo actualmente.

Esa es la importancia del monitoreo.