¿Estás lo suficientemente consciente de cómo manejas tu tiempo, y de cuánto tiempo tienes EN REALIDAD? Un día tiene solo 1440 minutos, y esto podría no ser suficiente cuando intentas hacer más sin prestar atención a cómo utilizas este recurso limitado

Cuando le pregunto a mis clientes en qué momento comienzan a planificar su día, sus respuestas son bastante constantes: durante la mañana, algunos de ellos incluso comienzan a hacerlo antes de levantarse, o mientras desayunan con café. Ellos realizan una lista (a veces mentalmente) de aquello en lo que se concentrarán por el resto del día, pero no tienen necesariamente un mapa de cuánto tiempo demandará cada una de esas actividades. Ahora bien, pensar en la cantidad real de minutos que tienes a tu disposición cada día hace una gran diferencia. ¿Te sentirías de la misma manera si tuvieras 30 minutos para almorzar que si tuvieras 1 hora? Probablemente no. ¿Podrías incorporar una o dos tareas breves a tu rutina si descubrieras que tienes 15 minutos extra? De esto se trata el presupuesto de tiempo, y reconocer el valor que tiene el tiempo es una parte clave para maximizar este recurso limitado.

Tómate cinco minutos para reflexionar sobre la idea del tiempo y de cuán valioso es para ti. Personalmente me gusta dividir el día en bloques de 15 minutos porque esto provee una cantidad de tiempo adecuada para hacer avanzar un proyecto, y es fácil mantenerte enfocado sin tener que luchar contra las distracciones. Las siguientes son algunas otras razones por la que me concentro en bloques de 15 minutos:

ü  Tengo una clara imagen de cuánto es 15 minutos. Sé lo que puedo hacer en quince minutos, como realizar una reservación en un hotel, publicar tres artículos con noticias en Twitter, o caminar cerca de 10 cuadras para llegar a la oficina de un cliente a tiempo para una reunión.

ü  Es tiempo suficiente para concentrarte en un tema, dedicar toda tu atención a ello y hacer avanzar un proyecto mediante el desarrollo de una estrategia y la planificación de los pasos a seguir

ü  15 minutos es un período de tiempo adecuado para trabajar sin distraerte o sentirte abrumado. Puedes combinar 2 o 4 bloques de quince minutos dividiendo una sesión de trabajo más extensa en tareas pequeñas que puedes completar en un período más reducido de tiempo. De esta manera, tendrás la sensación de que estás haciendo que el proyecto avance, a la vez que te apegas a una agenda establecida.

En un día hay tan solo 96 bloques de 15 minutos cada uno; descubre cómo puedes maximizar tu tiempo con el siguiente ejercicio. Toma una hoja y escribe “Mi Presupuesto de Tiempo” para un día. Comienza con 96 bloques de 15 minutos y resta el tiempo que dedicas a otra cosa, como dormir, tiempo con la familia, comidas, etc. (Para más información acerca de cómo hacerlo, ve a la página 50 de mi libro “Your Best Just Got Better”).

Incluye en esta lista tantas actividades como vengan a tu mente. Al final del ejercicio, descubrirás cómo has administrado tu tiempo, y por qué necesitas maximizar este recurso limitado para poder hacer todo lo que debes, ¡y todo lo que quieres!